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No se como perdi mi obediencia a la luz, ni quien echó mis parpados con llaves de limosna, transpire la verguenza demis hombros juntos, trague lastima desde todos los rostros, de repente senti dentro de mi la soledad del mundo, y ni siquiera el ser amable en despertarme hallo seguramente el modo de perdonar la culpa de mis ojos.

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